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Capítulo 2 – El gesto mínimo

El Portador Ma’alahi nace de una idea simple: acompañar sin imponerse.

 

Es un objeto pensado para estar cerca, para ir y venir, para sostener lo necesario sin romper el ritmo. No busca protagonismo. Busca presencia.

 

En madera noble, trabajado uno a uno, el Portador aparece como una extensión natural del gesto. Algo que entra en el bolsillo, se apoya en la mesa o espera en silencio hasta ser usado.

 

Como todo en Ma’alahi, no responde a una moda ni a una función aislada. Responde a una forma de vivir la cultura con calma y respeto.

 

El Portador Ma’alahi no intenta resolverlo todo. Hace bien una sola cosa, y eso alcanza.

Su diseño es limpio, directo, sin excesos. Cada veta queda visible, cada marca es parte del recorrido de la madera. Las máquinas intervienen cuando el milímetro importa. Las manos, cuando el objeto lo pide.

detalles

No hay dos iguales. Porque no hay dos maderas iguales. Y porque el tiempo, incluso en piezas pequeñas, deja su huella.

 

Este portador es, muchas veces, el primer contacto con el universo Ma’alahi. Un objeto cotidiano que, sin decirlo, deja claro que acá las cosas se hacen de otra manera.

 

No grita diseño. No fuerza ritual. Simplemente acompaña.

 

El Portador Ma’alahi no es un accesorio. Es una pieza honesta, pensada para durar y estar.

 

Un objeto chico, con identidad clara. Como todo lo que hacemos.